El Pomulo y la Clave del Rejuvenecimiento Silencioso
El Pomulo y la Clave del Rejuvenecimiento Silencioso
Cuando hablamos de rejuvenecimiento facial, la atención suele centrarse en las arrugas o la flacidez. Sin embargo, uno de los secretos mejor guardados de la armonización orofacial es el pomulo (o hueso cigomático), una estructura ósea que actúa como un verdadero "clavo" de anclaje para todo el tercio medio del rostro. Con la edad, este hueso sufre una reabsorción progresiva, lo que provoca que los tejidos blandos desciendan y se pierda la proyección lateral de la mejilla, generando un aspecto cansado y hundido.
Lo sorprendente es que restaurar el volumen del pomulo con ácido hialurónico de alta viscosidad no solo devuelve la luminosidad al rostro, sino que también eleva de forma natural el surco nasogeniano y la comisura labial, sin necesidad de rellenar directamente esas zonas. Este efecto de "trampolín" es uno de los principios más avanzados en la armonización orofacial y se conoce como levantamiento por puntos de apoyo.
Un dato curioso es que la forma del pomulo también influye en la percepción de la belleza y la salud. Los estudios antropológicos han demostrado que los pómulos prominentes se asocian subconscientemente con juventud, vitalidad e incluso con una mayor capacidad de expresión emocional, ya que realzan la sonrisa y la mirada. Por eso, la armonización orofacial en esta zona no solo busca volumen, sino también luz y movimiento, trabajando con técnicas de cánula que respetan la vascularización y minimizan riesgos.
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